Llevo muchos años viajando por el mundo, y pocos hoteles como éste. Todos los detalles que tienen podrían convertirlo perfectamente en un hotel de 5 estrellas. El gusto exquisito de la decoración me dejó alucinada. La piscina, la cocina, el salón del cine, el comedor, todo fue perfecto. Los dueños son maravillosos. Han construido de un sitio un ruinas una auténtica maravilla. Nosotros nos hospedamos en una habitación individual con baño propio, y fue todo un acierto. El personal fue maravilloso, la limpieza excelente. Si tenemos la suerte de volver a Oaxaca, volveríamos al ginger banana sin dudarlo.