Es un buen hotel para estancias cortas, es seguro, pequeño y limpio, tiene agua caliente, televisión con cable y ventilador. La habitación está lo suficientemente grande como para que no te sientas asfixiado a pesar de que nos tocó una habitación sin ventanas, el mobiliario ha visto mejores años pero todavía está en buenas condiciones, se ve que le dieron una manita de gato por el Mundial porque estaba recién pintado y añadieron servicio de comida a la habitación. Ya con ésta son cuatro las veces que nos hemos hospedado ahí y hasta la fecha no hemos tenido ningún problema, nos sigue gustando el hotel y sigue siendo nuestra primera opción de hospedaje cuando vamos a la Ciudad de México, la relación costo-calidad es bastante aceptable.