A quienes buscan realmente relajarse, disfrutar de NO tener que liar con vendedores, gente que te quiere cobrar por pisar la arena, si buscas lo que queda de aquel Acapulco tranquilo y majestuoso; aquí, y justo aquí es el lugar. Aviso que es para relajarte, para disfrutar y estar junto a la playa, en su club de playa, y para sentirte cómodo y disfrutando de la hospitalidad de la gente a cargo del hotel. Si buscas cualquier otra cosa, aquí no es. Difícilmente en Acapulco quedan lugares como este. Es más, hasta me atrevo a comentar que pareciera que no estás en el puerto. La playa es mágica, la vista al océano simplemente espectacular y el hotel es de muy buen gusto, funcional, exquisito y agradable. La cocina me sorprendió al ofrecerte alimentos balanceados y pensados para el bienestar. Aquí no hay nada de que le pides algo al mesero y por estar saturado el lugar, no es tan expedito como quisiera. Aquí la atención sobra y sus anfitrionas son personas muy agradables y comprometidas con el bienestar propio y ajeno. Dense la oportunidad de disfrutar de la comodidad y sobretodo de apoyar estos proyectos de mexicanos que hacen las cosas bien, de buenas y con deseo de dejarle a uno una invitación a regresar una y otra vez.
Si buscas ruido, restaurantes para salir a cenar, estridencia, repito que aquí no es. Espero disfruten tanto como lo hicimos mi familia y yo.