Desde el primer momento en la recepción nos sentimos francamente bien acogidos. El personal es excepcionalmente atento, cercano y amable, y hace que la estancia sea especial desde el inicio.
El entorno es simplemente espectacular: un auténtico paraíso verde, rodeado de naturaleza, con colibríes, plantas exóticas y jardines cuidados con mucho mimo, que invitan al descanso y a la desconexión total.
Las casas son muy acogedoras, integradas perfectamente en el entorno natural, y la cama es extraordinariamente blanda y cómoda. Dormimos profundamente todas las noches; la experiencia fue la de un verdadero retiro de descanso y conexión con la naturaleza.
Estamos muy satisfechos con nuestra estancia y sin duda deseamos regresar en el futuro. Sin exagerar, ha sido el mejor hotel de toda nuestra visita a Latinoamérica.