Solo pasamos una noche, desafortunadamente no tuvimos tiempo de disfrutar más el hotel ni los alrededores. Sin embargo, nos recibieron muy bien, llegamos al caer la noche, y es de los pocos lugares con estacionamiento en la zona. El lugar es muy bonito, rodeado de naturaleza, y la habitación es cómoda. Al día siguiente salimos temprano, y aún así antes de salir nos sorprendieron con un café, que a esa hora me supo a gloria, y una plática muy amena. Con ganas de regresar con mucho más tiempo!