Mi estadía en el HM Alma de Bayahibe del 26 de noviembre de este año comenzó bastante bien: el check-in fue rápido y las áreas comunes lucían cuidadas. También quiero destacar que algunos empleados fueron muy amables durante nuestra estancia, como Esterlin en la barra de la piscina, el equipo del bufet, el muchacho del food truck y el señor que nos vendió la excursión a Altos de Chavón, quien nos envió con Dennis, un joven excelente que nos complació en todo el camino y nos trató muy bien.
Sin embargo, la experiencia cambió al llegar a la habitación. El aire acondicionado no funcionaba; pensamos que podía ser algo de programación y decidimos esperar, pero al día siguiente seguía igual. Cuando lo reportamos, nos comentaron que ese aire ya había sido reportado previamente. Esa noche fue casi imposible dormir del calor, y aunque había abanico de techo, el aire que tiraba era caliente. Además, en esa misma habitación encontramos una cucaracha, algo que no llegamos a reportar por olvido, pero que definitivamente indica que deberían reforzar la fumigación.
Ya molestos, regresamos a recepción y solo por insistencia logramos que nos cambiaran de habitación. Si no lo hubiéramos exigido, probablemente hubiéramos pasado toda la estadía en un “sauna”.
Al día siguiente nos dijeron que fuéramos a solicitar una compensación. La “compensación” fue un desayuno en la habitación a las 8:00 a.m… desayuno que nunca llegó. Yo pedí una devolución parcial del dinero, pero nos dijeron que no traba