El lugar es muy cómodo, la cama muy bien, limpio y con buen olor, el baño en buenas condiciones a excepción de que el lavamanos estaba un poco flojo. Hay mucho ruido algunas noches ya que frente pasa un tranvía (metro), sin embargo, tienen el cuidado de dejarte unos tapones para los oídos, en nuestro caso llegábamos tan cansados que ni los utilizamos. La atención de Alessandro fue excelente, nos ayudó con un tema de las maletas y fue muy atento. Cerca hay muchos restaurantes y está solo a tres cuadras de la estación del tren, todo está accesible a pie. Regresaría de nuevo a hospedarme.