Es el alojamiento que más nos ha hecho sentirnos como en casa, y todo ello gracias a su anfitriona Lola. Ha cumplido las expectativas en todo lo esperado respecto a servicios (instalaciones cuidadas, limpieza, confortabilidad...), y las ha superado en el trato personal. Detalles a la llegada, detalles durante la estancia, predisposición a lo que se necesitase... y conversaciones entretenidas y naturales como las que se puede tener con un/a amig@, sin olvidar por supuesto la compañía de su perrito Coco que también es adorable. Se nos hicieron cortos los 7 días que estuvimos allí, y al marchar añoramos tanto dejar la casita como a Lola y Coco (y no en ese orden). Muchas gracias por todo, fue un placer haberte conocido. Juan Pablo y Marta