La cama es súper cómoda, de verdad lo mejor del lugar. Lamentablemente, el resto de la estadía no estuvo a la altura.
Encontramos cucarachas en el baño y se necesita fumigar urgente. Además, el piso del baño estaba amarillento y con manchas. Las toallas se notaban muy viejas y ya necesitan cambiarse. Los aires acondicionados también piden mantenimiento a gritos: el del cuarto principal no enfriaba nada, el del otro cuarto enfriaba un poco más y solo el de la sala funcionaba perfecto.
El check-in fue un misterio: no había indicaciones claras. El celular que está ahí te manda al buzón de voz, nadie se comunicó con nosotros y no sabíamos cómo entrar. Por suerte, la señora de la lavandería de al lado nos dijo que tocáramos el timbre en Casa Magna, y ahí una persona muy amable nos explicó dónde estaba la llave y hasta puso el código del locker para dárnosla. Gracias a ella pudimos resolverlo.
Creo que con mantenimiento y una mejor comunicación con los huéspedes, este lugar podría mejorar muchísimo.